Por extensión, todos los componentes de un reloj Rolex se pueden describir como «superlativos». De hecho, cada uno de ellos está sujeto a continuos y rigurosos controles, desde su diseño hasta su ensamblaje final. Por tanto, el término «Superlative» se refiere a mucho más que una certificación cronométrica. También expresa un estado de ánimo que impregna cada departamento de la empresa e impulsa a todas las personas que trabajan para Rolex, independientemente de su cargo.
El rendimiento excepcional se hizo posible gracias al esfuerzo humano e industrial constante, basado en un permanente cuestionamiento de lo que se ha aprendido y la constante mejora de técnicas, herramientas y pruebas. Esta innovación es inherente a la marca, como lo demuestran las más de 600 solicitudes de patentes presentadas por Rolex desde su creación.
Al integrar progresivamente todas las áreas del savoirfaire relojero en su manufactura, Rolex es capaz de imponer sus propias reglas y perpetuar su búsqueda de la excelencia. La eleccián de autonomía ha conformado la identidad de la marca, que vive en la encrucijada de la noble tradición y la tecnología vanguardista. Esto se traduce en sus cuatro sedes de fabricación, todas situadas en Suiza, donde reúnen a más de 9000 colaboradores.